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DESEMPLEO JUVENIL

El camino hacia el mercado laboral está lleno de incertidumbres y obstáculos para los jóvenes que recién se gradúan de la universidad. A pesar de los años de esfuerzo y dedicación, muchos de ellos se encuentran con una realidad que no corresponde a las expectativas generadas durante su formación académica. En la ciudad de Ibarra, este fenómeno se ha vuelto especialmente crítico, afectando no solo a los graduados, sino también a sus familias y a la economía local en general.

El desempleo juvenil post-universitario es un tema relevante a causa de la creciente desconexión entre el sistema educativo y el mercado laboral. Aunque la educación superior en Ibarra sigue siendo una prioridad para muchas familias, el retorno de esta inversión no siempre es inmediato ni asegurado. Los jóvenes se enfrentan a un mercado que demanda experiencia previa, un requisito difícil de cumplir para quienes recién comienzan su carrera profesional. Para entender esta problemática es necesario contextualizar a profundidad el tema, es por ello, que en este blog, evidenciamos las dificultades de los recién graduados para inmiscuirse en el ámbito laboral.

¿QUÉ ES EL DESEMPLEO?

Poder Juvenil

Según la Real Academia Española (2002), el término desempleo es sinónimo de desocupación o paro. El desempleo o paro está formado por la población activa (en edad de trabajar) que no tiene trabajo. No se debe confundir la población activa con la población inactiva.

En 1954, durante la Conferencia de Estadígrafos del Trabajo, se adoptó una definición clave de desempleo, la cual fue posteriormente refinada en 1982. Esta definición detalla las condiciones que debe cumplir una persona para ser considerada desempleada durante un período específico. Los criterios incluyen: no tener un trabajo, ya sea asalariado o independiente; estar disponible para trabajar en alguna de estas modalidades; y estar activamente buscando empleo en un período reciente.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define como desempleadas a todas las personas que, superando una cierta edad, se encuentren en alguna de las siguientes situaciones en un día o semana específica: trabajadores sin empleo cuyo contrato ha finalizado o está temporalmente suspendido; personas que están disponibles para trabajar y buscan empleo remunerado, aunque nunca hayan trabajado antes o hayan sido empleadores; personas que han acordado comenzar un nuevo empleo en una fecha futura; y personas que han sido suspendidas sin recibir remuneración.

Dentro de este grupo se encuentran las personas que quedaron sin empleo por despido o renuncia (cesantes) y los que se incorporan por primera vez al mercado de trabajo (trabajadores nuevos). La persona desempleada puede ser clasificada como desempleado abierto, al referirse a la persona que durante la semana de referencia, no tiene empleo, está dispuesta a trabajar y ha tomado medidas concretas para conseguirlo. El desempleado oculto es la persona que no busca empleo al no creer posible encontrarlo pero que está dispuesto a trabajar en periodos posteriores, espera respuesta a una solicitud laboral o espera establecer su negocio propio. (Tipán San Andrés, 2004)​​

Evolución del desempleo en Ecuador 

Ecuador

Ecuador se encuentra en constante evolución en cuanto a las tasas de desempleo, es por ello que, mediante los datos obtenidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), a lo largo de los años, se puede evidenciar las variaciones existentes en la tasa de desempleo del país, influenciadas por diversos factores económicos, sociales y políticos.

Período 2010-2014: Estabilidad y Crecimiento Económico

Economía

Período 2015-2016: Crisis Económica y Aumento del Desempleo

Terremoto 2016

Período 2017-2019: Recuperación Moderada

Economía Ecuador

Período 2020 : Impacto de la Pandemia de COVID-19

Jóvenes desempleados

Período 2021-2023: Lenta Recuperación Post-Pandemia 

Economía

Entre 2010 y 2014, Ecuador experimentó un período de relativa estabilidad económica, impulsado por los altos precios del petróleo y una política fiscal expansiva. Durante estos años, la tasa de desempleo se mantuvo baja, rondando entre el 4% y el 5%. Esta estabilidad se debió a la inversión pública en infraestructura y a la implementación de políticas que promovieron el empleo formal. El crecimiento económico permitió una reducción significativa del desempleo, especialmente en las áreas urbanas.

A partir de 2015, Ecuador enfrentó una desaceleración económica debido a la caída de los precios del petróleo, la apreciación del dólar y la disminución de la inversión pública. Esto tuvo un impacto directo en el mercado laboral, y la tasa de desempleo comenzó a aumentar. En 2016, el desempleo alcanzó aproximadamente el 5.2%, el nivel más alto en varios años. La situación se agravó a causa del terremoto de abril de 2016, que afectó la economía y, por ende, la generación de empleo.

Con la recuperación moderada de la economía a partir de 2017, la tasa de desempleo empezó a estabilizarse, aunque sin regresar a los niveles previos a la crisis. Durante este período, el desempleo se mantuvo entre el 4.5% y el 5%. Sin embargo, el mercado laboral seguía enfrentando desafíos, como el crecimiento del empleo informal y la precarización de las condiciones laborales, lo que afectó la calidad del empleo en el país.

El año 2020 marcó un punto crítico en la evolución del desempleo en Ecuador, a consecuencia de la pandemia de COVID-19. Las estrictas medidas de confinamiento y la desaceleración económica resultante llevaron a un aumento dramático en la tasa de desempleo a nivel nacional, que alcanzó el 13.3% en junio de 2020, según datos del INEC. Este fue uno de los niveles más altos registrados en décadas. Además, la pandemia exacerbó el desempleo juvenil y femenino, y el empleo informal se disparó como mecanismo de supervivencia económica.​

A partir de 2021, con la reactivación económica gradual y la flexibilización de las medidas sanitarias, Ecuador comenzó a ver una ligera recuperación en su mercado laboral. Sin embargo, la tasa de desempleo no regresó inmediatamente a los niveles pre-pandemia. En 2022 y 2023, el desempleo se mantuvo alrededor del 5%, con un notable incremento del subempleo y del trabajo informal, lo que refleja una recuperación desigual y una persistente precarización del empleo.

Evolución del desempleo en Ibarra

Ibarra

Según datos del plan de trabajo de la alcaldía de Ibarra, administración 2023-2027 y dentro del Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial, la ciudad cabecera del Cantón, cuenta con el 81% de la Población en edad de trabajar (PET), con un rango de 15-65 años, el 50,83% de la PEA equivale a las mujeres mientras que el 49,17% equivale a hombres con edad a trabajar, lo que implica políticas públicas que tengan en perspectiva de atención en educación, actividades recreativas, aspectos laborales y empresariales, maternidad adolescente, entre otras.

A causa de la pandemia COVID-19, la tasa de empleo formal del cantón experimentó un decrecimiento significativo pasando del 40,5% en el año 2018 al 16% para el año 2020, lo cual representa un fuerte estancamiento en la economía del cantón ya que el sector informal se centra en un 34% para el año 2020 y desempleo es de un 13,3%. Con respecto a esto el 32,22% se encuentra laborando el sector privado, el 14,97% sector público y 25,85% por cuenta propia.​

 

En relación a la tasa de desempleo, a causa de la pandemia COVID-19 la economía ha venido contrayéndose a nivel nacional, podemos evidenciar la afectación en los principales indicadores respecto a la Población Económicamente Activa (PEA) que sufrieron un decrecimiento de 4.7% en lo referente a la participación global y un 23.8% en lo que tiene que ver con la tasa de empleo adecuado; de igual forma tenemos un incremento de 17.2 % considerable con respecto a la tasa de subempleo del año 2018 y 9.26% de incremento en relación al año 2018 en lo que refiere al subempleo, indicadores que se vieron afectados con la emergencia sanitaria declarada el 11 de marzo del 2020 por el virus SARS-COV2 / COVID19.

Expectativas vs Realidad

Uno de los mayores desafíos que enfrentan los jóvenes egresados es la falta de oportunidades laborales que se ajusten a su formación y expectativas. A menudo, las ofertas de empleo disponibles no corresponden a su nivel de estudios, obligándolos a aceptar trabajos que no están relacionados con su campo o a subemplearse en sectores con bajos salarios. Esta situación no solo genera frustración, sino que también puede llevar a un sentimiento de desilusión y desencanto con el sistema educativo y el mercado laboral.

Además, la competencia en el mercado es feroz. Los empleadores tienden a preferir a candidatos con experiencia, lo que coloca a los recién graduados en desventaja. A esto se suma la escasez de programas de pasantías y prácticas profesionales en la región, que podrían servir como un puente entre la universidad y el empleo. Sin esta experiencia, los jóvenes se ven atrapados en un ciclo vicioso: no consiguen empleo porque no tienen experiencia, y no tienen experiencia porque no consiguen empleo.

Impacto en la economía local y en el desarrollo social

El desempleo juvenil no es solo un problema individual; tiene implicaciones profundas para la economía y el desarrollo social. La incapacidad de los jóvenes para insertarse en el mercado laboral de manera efectiva representa una pérdida significativa de capital humano para la ciudad. Estos jóvenes, formados en diversas disciplinas, podrían contribuir de manera valiosa al crecimiento económico y al progreso social de la región, pero sus talentos se ven subutilizados o, en muchos casos, completamente desperdiciados.

La falta de empleo adecuado también tiene un efecto negativo en el bienestar de las familias, que en muchos casos invirtieron recursos considerables en la educación de sus hijos con la esperanza de que esta les brinde un futuro mejor. Cuando las expectativas no se cumplen, el impacto emocional y financiero puede ser devastador.

La tecnología y la evolución del mercado laboral

Un factor que complica aún más la situación es la rápida evolución del mercado laboral debido a los avances tecnológicos. La automatización y la digitalización están transformando la naturaleza del trabajo, eliminando ciertos tipos de empleos y creando una demanda por nuevas habilidades que los sistemas educativos tradicionales no siempre logran cubrir. Este cambio estructural en el mercado laboral es uno de los principales impulsores del desempleo juvenil, ya que los jóvenes no solo deben competir con los demás profesionales de su ámbito, sino también adaptarse a un entorno laboral en constante cambio.​

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